Entrevista a Vicente Calatayud en la web de Sendero Reiki (03 mayo 2010)

 

 

Mayo 2010. www.senderoreiki.com   

 

 

En esta ocasión conversamos con Vicente Calatayud Moltó.

Vicente es abogado, maestro de Reiki, músico..., lo que nos muestra claramente su carácter inquieto, su mentalidad abierta y su profunda curiosidad.

En su ciudad, Valencia, ofrece cursos de formación e iniciación del Método Reiki y Meditación. También tiene consulta privada.

 

 

Vicente, gracias por responder estas preguntas para los lectores de mi boletín semanal. Me gustaría que nos contaras en que circunstancias llegó Reiki a tu vida, y cuando te diste cuenta de que querías transmitir a otros las herramientas para su evolución interior.

 

Hola y gracias a ti Pilar, es un enorme placer que hayas contado conmigo para participar en tu boletín.

 

Pues la verdad es que el Universo fue tremendamente generoso conmigo. Me puso delante a las personas adecuadas en el momento oportuno.

 

Reiki llegó a mi vida como paciente, nunca había oído hablar de él con anterioridad. Fui a hacerme un masaje en las cervicales y la persona que me lo hizo practicaba Reiki y, al acabar la sesión, sin saber nada, me aplicó un poquito de esta maravillosa técnica.

 

Al día siguiente estaba un poco dolorido por las contracturas, pero sentía una paz interior difícil de explicar. Entonces me habló de Reiki y fue tanta la fascinación que sentí que tuve que aprenderlo… hasta hoy.

 

Respecto a empezar a impartir cursos, nunca imaginé que algún día sería yo quien enseñara Reiki a otras personas, pero llegó un momento en el que pensé que debía compartirlo con todos aquellos que tuvieran interés, porque si para mí fue un auténtico regalo encontrarme con él, ¿por qué no compartirlo con los demás?... Programé un curso del primer nivel y fue increíble la sensación de gratitud que sentí al poder servir a otras personas con las mismas inquietudes que tenía yo cuando comencé.

 

 

¿Qué piensas que es lo más importante que ha aportado Reiki a tu vida?

 

Mi vida durante estos últimos 4 ó 5 años no ha sido precisamente fácil, ha habido numerosos e importantes cambios, de trabajo, familiares, etc., pero puedo afirmar con rotundidad que Reiki me ha ayudado inmensamente a controlar mis emociones y pensamientos frente a todo lo que me ha sucedido.

 

 

He aprendido que todo pasa por algo, que no existe la casualidad, que depende de nuestra actitud sentirnos felices o desgraciados, que hay que estar agradecidos por lo que tenemos y no pensar en lo que nos falta… Con Reiki he podido encontrar equilibrio y armonía mientras vivía una vida un tanto caótica a nivel personal.

 

A pesar de ello, no puedo decir que mi vida sea de color de rosa, pero sí sé que es mi responsabilidad qué hago con ella y cómo. Este es un punto importante porque a veces los alumnos dejan o bien a la energía o bien a reiki la responsabilidad de todo lo malo o bueno que pueda pasarles, justificándolo bajo la afirmación que tanto reiki como la energía es inteligente y sabe qué hacer aunque nosotros no lo tengamos tan claro. Realmente la energía es inteligente, pero siempre y cuando seamos nosotros los que asumamos el control y la responsabilidad de lo que nos ocurre, de ese modo reiki potencia su poder de sanación emocional, ayudándonos a superar trances difíciles.

 

 

La mayoría de los niveles avanzados de Reiki que conozco ya tenían una relación muy estrecha con la energía desde antes de acercarse a Reiki ¿Esto fue así contigo?

 

No exactamente, con la energía no, pero sí solía leer libros de espiritualidad desde bien pequeño, desde el Maestro budista Sogyal Rimpoché hasta al Dr. Wayne W. Dyer, libros donde siempre aprendía cosas muy interesantes. Es ahora cuando me doy cuenta del por qué. Algo había en mi interior que buscaba respuestas a muchas preguntas y Reiki acabó por darme algunas respuestas más concretas. Parece ser como si de algún modo reiki siempre ha estado conmigo aunque de una forma oculta. Tras la primera iniciación lo único que hice fue recordar que estaba ahí, por eso me resultó tan familiar.

 

 

Los meditadores nos encontramos casi a diario con personas que dicen que meditar es muy difícil y que no son capaces. ¿por qué crees que la gente tiene unas resistencias tan profundas a la hora de poner la mente en modo de espera?

 

Porque como todo, el acto de meditar también tiene su aprendizaje. Se tiene el concepto equivocado que cerrando los ojos entraremos en un estado de meditación y esto no es así ya que desde bien pequeños estamos acostumbrados a no desconectar nunca nuestra mente. La mente no se apaga así a la primera de cambio, primero debemos enseñarle cómo hacerlo.

 

En mi opinión la meditación es la mejor herramienta de autoconocimiento que existe y, combinada con Reiki (prácticamente van unidas las dos técnicas) los resultados son realmente espectaculares.

 

Meditar no es difícil, es cuestión de perseverar, al fin y al cabo hay que entrenar como hacen los deportistas en (de) cualquier disciplina. Siempre recomiendo aprender primero a respirar, algo tan obvio, tan imprescindible y que no sabemos hacer correctamente. Es más, existen varias meditaciones que se centran únicamente en el acto de la respiración.

 

Podría ser que la resistencias que comentas estuvieran provocadas por un miedo irracional a sí mismos (La mayoría de la gente, como dices, tiene unas resistencias muy profundas porque se tienen miedo así mismos), por ridículo que pueda parecer, y tienen miedo a vivir intensamente. Estar en silencio contigo a veces es doloroso, hasta que consigues darte cuenta de que eres tu mejor amigo, quien más te quiere y te conoce.

 

La mente ordinaria, o el ego, es tremendamente juguetona y durante años ha tenido el control, dominando nuestro cuerpo físico.(y nos domina continuamente, así que) meditando conseguimos hacerla callar y hacemos obvio (le decimos) que somos nosotros quienes tenemos el mando; evidentemente ella no acata nuestra decisión y se revela.( lo cual le da mucha rabia porque lleva años mandando y teniendo el control.)

 

 

Los cursos de Reiki , al igual que las sesiones, son cada uno un verdadero universo. ¿Puedes contarnos la situación más memorable que has vivido durante una iniciación?

 

Esta es una pregunta muy interesante. Cada uno de los cursos, sintonizaciones o sesiones reiki son completamente distintos unos de otros y en cada uno de ellos aprendes algo nuevo.

 

El curso como la sintonización es una experiencia única tanto para el alumno que la recibe como para el maestro que la imparte, son momentos muy especiales que enriquecen a ambos. Se pueden observar distintos tipos de energía según la persona que la genera, cómo interacciona con la del maestro u otro alumno y cómo a menudo la resolución de un bloqueo en una sesión es resuelta de forma natural por alguien que hasta entonces ha sido ajeno al mundo reiki, solventándolo con una naturaleza pasmosa.

 

Aprendo muchísimo de cada uno de los cursos y de las personas que asisten a ellos.

 

La situación memorable de la que me preguntas siempre ocurre al término de cualquier sintonización: la diferencia en la cara de quien la ha recibido lo dice todo y mucho más.

 

Es un trabajo fantástico poder repartir amor con la garantía que tus alumnos saldrán de tu centro con una sonrisa en la cara y viendo realmente cómo son: pequeños dioses que pueden conseguir todo aquello que deseen.

 

Todas las sesiones y sintonizaciones son memorables, de verdad. Sientes una enorme gratitud hacia el paciente o el alumno, y aprendes a amarlo incondicionalmente aunque sea durante el tratamiento o la iniciación.

 

 

Últimamente me he encontrado con personas que han recibido los tres primeros niveles en un fin de semana y que se acercan a mí con la sensación de no haberse enterado de nada ¿Qué opinas de esta forma de impartir cursos Reiki y que dirías a los futuros reikistas que las contemplan como una posibilidad?

 

Como todos los cursos que se dan, la información impartida debe asumirse, por eso hay niveles. No es tan solo un tema de si el cuerpo físico es capaz de absorber la cantidad de frecuencia vibracional que le otorga cada nivel, si no el poder disfrutar, entender y aceptar los cambios que provoca tanto en nuestro cuerpo como en nuestras emociones.

 

Reiki acelera procesos y a menudo deriva en remover más de lo debido algunos temas; el maestro debe ser consciente de ello. Si hay una crisis emocional aguda, no se puede responsabilizar a la energía cuando hemos sido nosotros los que hemos dado la luz verde a que entre en una persona que no estaba preparada para asumir tanto volumen de vibración. Es nuestra responsabilidad como maestros ser cautelosos a la hora de trabajar con energías.

 

Personalmente no tengo nada en contra de hacer todos los niveles de golpe si realmente la persona está preparada para ello, pero creo que de alguna manera se pierde toda la magia y el disfrutar de lo bonito que es asumir cada etapa, te pierdes el hoy, el momento. Es como tener un plato exquisito entre las manos y en lugar de disfrutarlo bocado a bocado con un buen vino, lo engulles a toda prisa. ¿Hay una diferencia notable, no crees?

 

Así que como partidario que soy de disfrutar tranquilamente de todo lo que te ofrece la vida y más en el caso de reiki, me permitiréis que siga impartiendo los cursos por niveles a la vieja usanza y que alabe sus pequeños momentos especiales.

 

Siempre digo también, y es una frase que comparto y que he oído a muchos Maestros y Maestras, que el Camino Reiki es una carrera de fondo, no de velocidad. No hay que tener prisa y sí mucha constancia, disciplina, paciencia y fuerza de voluntad. Practicar y practicar, y cuando notamos que debemos dar un paso hacia delante, avanzar a un nuevo nivel con las enseñanzas del anterior bien asimiladas y aprendidas.

 

 

Para despedirnos…¿Qué mensaje te gustaría dejar a todas aquellas personas a las que les gustaría hacer un curso de Reiki pero que tienen algún tipo de reserva o de conflicto interior a la hora de tomar una decisión?

 

Les diría que desmitifiquen el concepto reiki que muchos se han esforzado en impartir con un aura de misterio. Reiki es una herramienta fantástica de crecimiento personal que nos equilibra física y mentalmente, dándonos conciencia hasta qué punto es importante conocernos a nosotros mismos y a nuestro cuerpo energético.

 

Es bueno para el cuerpo físico, para el cuerpo emocional e incluso para el racional. ¿Por qué no probarlo?

 

Pues simplemente les diría que si se sienten atraídos hacia Reiki, que lo hagan, sin dudas y sin conflictos.

 

Platón decía que “la conquista de uno mismo es la mayor de las victorias”.

 

Es cierto que existen multitud de herramientas de crecimiento personal y todas ellas dirigidas hacia el mismo fin: conocerse a sí mismo. Y también es cierto que para ello es necesario adquirir un verdadero compromiso, cargarse de paciencia, ser constante, disciplinado, tener consciencia de que el trayecto será largo, pero sin duda, valdrá la pena.

 

Reiki es la herramienta que mejor conozco y, es por ello, la que recomiendo. Si añadimos la eficacia y sencillez de su práctica, tenemos en Reiki un Camino muy fructífero por recorrer.

 

Aunque en Occidente se conoce su faceta de terapia de sanación por imposición de manos, es muchísimo más que eso, de hecho, esa vertiente es tan sólo una pequeña parte de su aplicación. Con Reiki consigues vivir en paz contigo mismo, sentirte bien, aprender a relajarte, a meditar, a conectar con tu verdadera naturaleza, estar en calma, gestionar de manera positiva tus pensamientos y emociones… ¿puedes acaso pedir más?.

 

 

 

 

Con mi Maestro, Víctor M. Fernández Casanova

Lápida conmemorativa en la tumba de Mikao Usui

Curso de Reiki 1 (Shoden) a personal sanitario. Junto mi Maestra Diana Llapart, presidente de la AMTH.

Sogyal Rimpoché

Curso de Maestría en CA LA TONA (Vic)